16 de noviembre de 2014

Acoso y derribo a la pobre cinta

Aunque les compres hierba gatuna, no sé lo que tienen las cintas que les encanta. Esta pobre cinta estuvo un par de días en la terraza y sufrió un ataque continuo. Pobrecilla... cómo quedo.








12 comentarios:

  1. Yo creo que lo que más nos gusta a los gatos de las cintas es que no son para nosotros... El placer de lo prohibido :)

    Ronroneos y a por esa cinta (o lo que quede de ella...)

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    1. Yo también lo creo. Que no puedo comerla... pues ñam, ñam jeje

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  2. ¡¡¡¡¡CUÁNTO TIEMPO!!!!
    Me alegro de veros!!! Aunque sea destrozando plantas... El Umpa también tiene vocación de jardinero... así que tengo las plantas prohibidas.. jaja :p

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    1. Pobrecito, deja al umpitas desarrollar su corriente creativa jardinera, jeje

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  3. ...hola...,soy Angeles, @ambialogurrú...,te leí muchas veces por aquí p no sabía com escribirte pq soy un poco novata... Un abrazo y varios miaus... :)

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    1. Hola!! Pues ahora que sabes esperamos tus comentarios!

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  4. Me encanta el reportaje fotográfico. Es verdad que a muchos gatos les gustan las cintas y en principio son plantas no peligrosas para ellos... pero hay que tener en cuenta que: Las cintas son plantas limpiadoras del aire que absorben sustancias nocivas (humo de tabaco, emisiones de coches, etc) que luego nuestros gatos pueden ingerir al masticarlas. Saludos felinos.

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    1. Cierto, normalmente la pobre cinta está fuera de su alcance, pero los muy c** aprovechan cualquier descuido.

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  5. ¡Por fín, ya era hora de que volviérais! Y no se cómo, no habia visto la entrada en el escritorio, hasta hoy.

    Se han puesto "moraitos", muy buena secuencia, Hiru jugando al despiste mirando para otro lado y con cara de yo hice nada y Sagu.. Sagu; no huyas ¡cobardeerrrr!

    ¡Venga, más entradas!

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    1. Hola Carlitos! Si es que me visitas y ya me dejas sin palabras. Te queremos!

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  6. Yo también tengo una cinta. En la antigua casa estaba al alcance de Minerva, por lo que la pobre (cinta) sufrió más de una sesión de peluquería... Ahora está en una estantería bien alta y Minerva lo único que puede hacer es mirarla con deseo... jeje...
    ¡¡Las caras de Sagu son un poema!!

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    1. jajaja menos mal que las cintas crecen rápido. Yo creo que están diseñadas para sobrevivir a esos mordiscos.

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